TRIANGULACIÓN

TRIANGULACIÓN DE TELÈFONOS

La geolocalización es la capacidad de conocer la posición geográfica (coordenadas) o ubicación de un objeto: teléfono, tableta, ordenador, coche…

A lo largo y ancho de nuestra geografía hay torres o antenas que nos dan servicio de teléfono; son las responsables de que nuestros teléfonos tengan cobertura y puedan llamar.

Teniendo en cuenta tres cosas, la aproximación a las torres de telefonía, el tiempo que tarda la señal en ir de torre a torre y la fuerza de la señal, se puede calcular la localización de nuestros dispositivos, pudiendo tener un margen de error de hasta 200m.

Los cuerpos de seguridad del Estado piden en muchas ocasiones la localización exacta de un teléfono móvil.

Preguntan dónde estuvo un usuario concreto a una hora.

Mandan la petición a todos los operadores y aquellos que son quienes dan servicio al sospechoso o sospechosos responden con los datos que se piden.

Cualquier teléfono móvil que se encienda mantiene conexiones con varias torres cercanas.

El teléfono no tiene que estar de forma activa en una llamada para conectarse a células, pero en la mayoría de los modelos estos deben estar encendidos; los teléfonos en posición de «apagado» o sin batería no se suelen registrar con la red del portador celular y no se pueden rastrear.

Pero hay terminales que mantienen siempre un mínimo de actividad en la red de telefonía móvil para permanecer informados sobre la antena a la que deben conectarse más rápidamente cuando el usuario decida encender de nuevo el equipo.

Hace unos años Apple registró una patente que permitirá a sus dispositivos encenderse automáticamente cuando se encuentren apagados para enviar la localización de forma regular.

El equipo guarda una parte de la batería antes de apagarse por completo. Esta reserva de pila se emplearía para, de forma regular, enviar los datos de localización del dispositivo, con el objetivo de que se pueda encontrar con mayor facilidad en caso de robo o pérdida.

La explicación de por qué un móvil en modo avión o incluso apagado, pero con batería se puede situar es muy sencilla: realmente todo móvil tiene dos sistemas operativos, el que ve el usuario (Android, iOS o el que corresponda cada caso) y uno que pone el móvil en comunicación con las antenas.

Para entender mejor la triangulación, vamos a ver la forma de una torre celular.

Tome en cuenta que tiene la forma de un triángulo:

Cada lado del triángulo se denomina sector.

Estos sectores son etiquetados por las letras griegas alfa, beta, y gamma (a, ß, Y).

Dentro de cada sector se puede ver la distancia a la que está conectado un teléfono móvil.

Esto permite «rastrear» el teléfono detectando a qué sector está conectado, y la distancia a la que se encuentra.

Aquí es una representación de estos sectores, con la torre de telefonía celular en el medio:

Ahora, supongamos que nuestro objetivo está conectado en el sector Gamma, y está en el rango número 4. así sabemos que el teléfono móvil está en algún lugar en el área marcada por el color amarillo:

Cuando un teléfono celular está conectado a 2 torres que se superponen entre sí, al mismo tiempo, podemos aumentar aún más nuestra exactitud en la localización del teléfono.

El teléfono está conectado a la torre azul en el sector Alfa y está en la banda 5 (5 millas) de distancia, mientras que también está conectado a la torre naranja en el sector gamma y está en la banda 4 (4 millas) de la torre naranja, podemos rastrear el teléfono celular realmente con precisión mediante la comparación de los resultados de las 2 torres, como se muestra a continuación:

Ahora, si una tercera torre se pone en juego, tenemos lo que se llama una «triangulación». En este caso, podemos rastrear el teléfono celular realmente con precisión.

Vamos a ver lo que sucede cuando traemos una tercera torre en:

entra en la banda 4 de la torre verde, Si se mueve hacia abajo, entra en el sector gamma de la torre verde y también entra en la banda 4 de la torre azul.

Sólo el gobierno o el proveedor de telefonía móvil podría llevar a cabo una triangulación, a menos que un alguien haya comprometido sus sistemas, por supuesto. Esta forma de trazado es muy fiable y se utiliza mucho por las Fuerzas de Seguridad del Estado, no es necesario tener GPS o cualquier otra cosa por el estilo, sólo es necesario que el dispositivo se conecte a una antena de telefonía móvil.

La triangulación es casi siempre posible en las zonas urbanas, debido a que las torres están cerca una de la otra, pero es menos común en las zonas rurales, donde las torres están más separadas que en una ciudad.

NÚMEROS DE MÓVIL: ¿CUÁLES ESTÁN IMPLICADOS EN LAS COMUNICACIONES?

Todos conocemos los números de móvil que usamos para comunicarnos y posiblemente, también los de algunos amigos o familiares. Pero cuando hablamos con otra persona a través del teléfono móvil, este número es solamente la punta del iceberg de una pila de números de móvil implicados en la comunicación.

ICCID

El ICCID (las siglas en inglés de integrated circuit card identifier o identificador de la tarjeta del circuito integrado) es un número gravado en la SIM de nuestro teléfono. Este circuito se utiliza para identificar a la misma SIM por parte del operador. Este número es el que se utiliza durante el proceso de portabilidad e identifica al país, a la red y al circuito y es único.

IMSI

El IMSI (las siglas en inglés de international mobile subscriber identity o identidad internacional de abonado móvil) es el identificador de la línea o servicio. Este número sirve para enrutar las llamadas. En otras palabras, los operadores miran este número y de ahí pueden obtener el país o la red a la que pertenece. En definitiva, es el mismo sistema de numeración único, pero a diferencia del ICCID, el IMSI no está atado a la SIM. Es decir, si te cambias de SIM porque la has perdido o se ha estropeado, el IMSI se mantiene porque es un número que pertenece a tu operador.

Este número también va grabado a la SIM pero no suele imprimirse en ella. Cuando el usuario se conecta a la red, el móvil sabe a qué red debe conectarse a partir de ese número. Por otro lado, cuando estamos en el extranjero, los operadores de ahí saben a qué red pertenecemos y a qué red deben pedirle nuestros datos. Con este número, el operador puede identificar tu conexión y el servicio que te da. En el símil anterior con las redes, el IMSI se parecería a una dirección IP: identifica la conexión y por ello puede enrutarse.

La gran pega o ventaja de este número es que pertenece al operador e identifica a la línea, pero no al usuario. Si el usuario cambia de línea (por ejemplo, pasa de voz a datos únicamente) se generará otro IMSI. Por tanto, este número no nos serviría para identificar personas, pero si lo identifica la compañía telefónica ya que lo guarda en su base de datos.

El IMEI (de sus siglas en inglés international mobile station equipment identity o identidad internacional del equipamiento móvil). Este número está inscrito en el móvil mismo. Se trata de un número de serie que identifica al terminal físicamente. Este número realmente no se utiliza para establecer la comunicación, pero por seguridad antes de establecerla los operadores comprueban que este IMEI no haya sido denunciado.

En caso de que sea, por ejemplo, robado, el operador denegará la conexión de este terminal a la red.

MSISDN

El último número de los números de móvil es en sí mismo nuestro número de teléfono, el que damos y el que nos identifica a nosotros mismos. Este número es el MSISDN (de sus siglas en inglés mobile station integrated services digital network). Con este número nos pueden identificar y es el número que sirve para recordarnos.

Este número no está atado al operador y por ello nos permite migrarlo a otro operador. Por extraño que parezca, este número es una entidad lógica y no se guarda en la SIM. El operador dispone de una tabla que enlaza los IMSI (el identificador de la línea) con el número de la persona. Por tanto, cuando una persona llama a ese número, el operador primero busca en su tabla a qué IMSI le corresponde. Por tanto, sería posible asociar múltiples MSISDN a un único IMSI y ese usuario sería localizable desde distintos números de teléfono utilizando una sola SIM.

FCSE y autorización judicial para geolocalizar teléfonos

Según la jurisprudencia del Supremo, no es necesaria la previa obtención de autorización judicial para la captación policial de los datos relativos a un terminal telefónico y a la tarjeta de comunicaciones (IMEI e IMSI), aunque la intervención telefónica posterior al acceso de tales datos sí precisan motivación suficiente y control jurisdiccional.

La doctrina que el Alto Tribunal reproduce en la TS, Sala de lo Penal, Nº 481/2016, de 02/06/2016, Rec. 1836/2015, es válida para permitir el acceso a la tarjeta IMEI, que identifica un ejemplar concreto de teléfono móvil.

En el caso que resuelve la sentencia, los investigadores accedieron a los números IMSI de las terminales móviles del grupo relacionado con el tráfico ilícito de hachís. Después de la obtención del correspondiente número IMSI, declara el Supremo, que sí será precisa la autorización de un juez para que la operadora telefónica ceda los datos que obran en sus ficheros, que son los que permitirán conocer el número concreto del terminal telefónico para el que se va a solicitar la intervención.

Así pues, la información fue obtenida a través de la identificación y la posterior localización de varios teléfonos móviles, sirvió para detener narcotraficantes y que estaba operando en Huelva.

El acusado fundamentó su recurso en la violación del derecho fundamental al secreto de las comunicaciones del art. 18.3 de la Constitución Española.

El fallo de la sentencia declara que: «está fuera de dudas que el I.M.S.I., por sí solo, no es susceptible de ser incluido en alguna de esas dos categorías. Ni es un dato integrable en el concepto de comunicación, ni puede ser encuadrado entre los datos especialmente protegidos. Como ya se razonó supra, ese número de identificación sólo expresa una serie alfanumérica incapaz de identificar, por su simple lectura, el número comercial del abonado y otros datos de interés para la identificación de la llamada.

Para que la numeración I.M.S.I. brinde a los investigadores toda la información que alberga, es preciso que esa serie numérica se ponga en relación con otros datos que obran en poder del operador.

Y es entonces cuando las garantías propias del derecho a la autodeterminación informativa o, lo que es lo mismo, del derecho a controlar la información que sobre cada uno de nosotros obra en poder de terceros, adquieren pleno significado.

Los mismos agentes de Policía que hayan logrado la captación del I.M.S.I. en el marco de la investigación criminal, habrán de solicitar autorización judicial para que la operadora correspondiente ceda en su favor otros datos que, debidamente tratados, permitirán obtener información singularmente valiosa para la investigación.

En definitiva, así como la recogida o captación técnica del I.M.S.I. no necesita autorización judicial, sin embargo, la obtención de su plena funcionalidad, mediante la cesión de los datos que obran en los ficheros de la operadora, sí impondrá el control jurisdiccional de su procedencia»

Según mi opinión, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado podrían solicitar a las compañías telefónicas la relación de IMEI e IMSI que hayan estado en las mismas zonas y horas donde se han producido delitos con el mismo modus operandis  y si hay coincidencias notables, solicitar la respectiva orden judicial para identificación de los propietarios de dichos terminales.

Lo que acabaría con multitud de delitos ya que todos llevamos una “máquina del tiempo en el bolsillo” tanto los buenos ciudadanos como los delincuentes.

Además, no siempre es necesario que el equipo registre datos para saber por dónde se ha movido una persona cuando se produce una investigación o rastreo de un sospechoso.

En muchas investigaciones se ha “adivinado” dónde han estado las personas que son objeto policial mediante el cruce de datos: dónde han apagado el teléfono, dónde lo han encendido y las rutinas que generalmente mantienen.

Esto requiere haber recogido información previa de los sospechosos, pero con esos patrones y los lugares de apagado y encendido se puede saber dónde ha estado físicamente cuando se desconectó el equipo. Es algo que se ha hecho ya en varias investigaciones policiales.

En el caso de la desaparición Diana Quer, los investigadores enseguida supieron cuáles fueron sus supuestos últimos movimientos antes de que su móvil se quedase sin batería o fuese destruido e incluso pudieron buscar sospechosos recurriendo al listado de móviles que se conectaron a las mismas antenas. En el caso Bretón, el móvil analizado fue el del sospechoso. José Bretón fue condenado por el asesinato de sus dos hijos de seis y dos años, pero para poder probar que él fue el asesino la Policía usó, entre otras evidencias, el registro de posiciones de su móvil, que probó como fue del lugar de la supuesta desaparición a la casa de sus padres donde acabó con la vida de los niños.

Ahora con el posicionamiento por antenas solo hay un problema, que puede invalidar todo lo que se consiga por esa vía: que el móvil no tiene por qué estar con su dueño en todo momento. El móvil puede ser abandonado, olvidado en un vehículo… Muchas circunstancias que obligan a los investigadores a tener otros datos o indicios antes de poder asegurar que el sujeto investigado estaba en todo momento donde su móvil indicaba.

La intervención de las comunicaciones

Una de las maneras de comprobar que el móvil estaba efectivamente con su dueño, y también para obtener más pistas, es acceder al registro de llamadas y mensajes. En este caso la Policía sí que necesita una orden judicial que le autorice acceder a todos esos datos. En España las fuerzas de seguridad no solo tienen acceso a las llamadas y mensajes entrantes y salientes, también pueden acceder a su contenido gracias a la creación de SITEL.

El Sistema Integrado de Interceptación Telefónica (SITEL) fue encargado por el Ministerio de Interior en 2001, aunque supuestamente no entró en funcionamiento hasta diciembre de 2004. Mediante él, las fuerzas de seguridad del Estado pueden escuchar y/o grabar todas las comunicaciones de cualquier teléfono, siempre con la autorización de juez de por medio. Una vez recibido el permiso, el operador que ofrece servicio a la línea afectada desvía una copia de todas las llamadas y mensajes a un ordenador central de la Guardia Civil, CNI y otro de la Policía Nacional, a los que pueden acceder los investigadores de ambos cuerpos.

¿Cuál es el problema para los investigadores en este caso? El registro de todas las llamadas y mensajes está disponible al completo siempre para ellos, en cambio, sus contenidos solo son accesibles a partir del momento en el que el teléfono ha sido «pinchado». Grabar todas las llamadas y mensajes que hacen los habitantes sería, además de extremadamente costoso, inconstitucional. Por tanto, el pinchazo es efectivo en casos que se están persiguiendo, pero no así en casos que surgen tras la comisión de un delito.

Las conversaciones mediante distintas apps

El problema para los investigadores es que las comunicaciones móviles ya no se realizan exclusivamente mediante llamadas o mensajes. A día de hoy lo más normal es que usemos aplicaciones para comunicarnos y esas aplicaciones lo que generan son datos, que aun siendo interceptados pueden ser muy complicados o casi imposible de descifrar. En 2014 la Confederación Española de Policía ya pedía al Ministerio de Interior mejoras técnicas para poder acceder a los mensajes de WhatsApp de las líneas investigadas, cuando todavía no se había implantado el cifrado extremo a extremo, que dificulta aún más ese acceso.

Tal es la situación que sufren los investigadores con el uso de nuevas aplicaciones, que en el caso de Diana Quer usaron un «truco» para, por lo menos, poder ver los últimos mensajes que recibió la joven en su móvil. La Policía simplemente solicitó un duplicado de la tarjeta SIM y la introdujo en un teléfono y puso en marcha WhatsApp. Gracias a ello pudieron ver los mensajes recibidos por Diana que no llegó a ver, aunque no pudieron acceder a los enviados por ella o a los que ya había leído.

BOE DOCTRINA DE LA FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO:

https://www.boe.es/buscar/abrir_fiscalia.php?id=FIS-C-2013-00001.pdf

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